Los derivados financieros son instrumentos de inversión que basan su valor en un activo subyacente que puede ser financiero o no financiero, como acciones, criptomonedas, índices bursátiles, valores de renta fija, tipos de interés y materias primas, productos agrícolas y energéticos.
Al no estar limitados a un solo tipo de mercado, son una gran opción para diversificar un plan de inversión ya que, según el tipo de contrato de derivado, se pueden realizar diferentes operaciones.
Aquí te contamos cuáles son estos tipos de contratos de derivados en las finanzas, sus características, ventajas y desventajas.
1. Operación de permuta financiera o Swaps
“Swaps” se traduce como “intercambio”, porque las operaciones de permuta financiera son, en esencia, un intercambio de instrumentos financieros por otro.
En este contrato de derivados swaps, dos partes se comprometen a intercambiar una serie de instrumentos financieros, por lo general dinero, en una fecha futura para ganar una mayor ventaja.
El swap más común es el de tipo de tasa de interés, pero también se puede realizar sobre divisas, acciones, bonos y commodities.
Estos son los principales tipos de derivados que encontramos en los mercados over the counter (OTC) junto con los forwards y, a su vez, son los tipos de contrato de derivados más complejos.
A razón de esto, no es recomendable iniciar este tipo de contrato si no se cuenta con la suficiente experiencia y conocimiento de los procesos y cálculos necesarios, ya que incluso tiene particularidades respecto a las tasas de interés.
2. Contratos de futuros
En este tipo de contrato de derivados, dos partes que se identifican como comprador y vendedor se obligan a la compraventa de un determinado número de bienes o valores.
Como en el caso de todos los derivados financieros, los contratos de futuros se basan en el valor de un activo subyacente. Es ideal para proteger las operaciones gracias a la eliminación del riesgo de contrapartida, en la que una Cámara de Compensación juega el papel de sociedad rectora para eliminar el riesgo de mercado asociado a las transacciones.
En el caso de los futuros, el contrato de derivados establece una fecha futura y específica con un precio establecido desde el inicio del contrato para la compra del activo subyacente.
3. Contratos de forward
Los forwards son contratos de derivados que se negocian de forma similar a los futuros, en el que dos partes, comprador y vendedor, se comprometen a la compra de un activo subyacente en un plazo de tiempo futuro y específico sobre un valor de precio ya determinado al inicio de la negociación.
Su principal diferencia con los futuros es que se realizan en los mercados extrabursátiles (OTC), ajeno a los mercados organizados y sin contar con un ente rector y de compensación.
La segunda diferencia es que, mientras los futuros se pueden negociar sobre una amplia variedad de activos subyacentes, los forward más comunes son sobre divisas, metales e instrumentos de renta fija.

4. Opciones
En estos casos, si bien existe la misma negociación entre dos partes para comprar o vender un activo subyacente, no hay ningún tipo de obligación para hacerlo.
Las opciones establecen un periodo de tiempo en el contrato y un valor fijo para la compraventa del activo subyacente, con la opción de renunciar al contrato si el precio de este sube o baja de manera significativa y el inversor considera más rentable su compra desde otro mercado.
5. Warrants
En los contratos de warrants las partes adquieren un derecho, pero no una obligación, de comprar acciones frecuentes de una compañía a precio fijo, en un plazo de tiempo determinado durante la negociación.
Así mismo, este contrato de derivados especifica la cantidad de acciones que un comprador puede adquirir, el precio y la fecha límite para hacerlo.

Conociendo las características de cada tipo de contrato de derivados financieros, es más fácil elegir sobre cuáles operar. A la par de conocer a detalle qué es un derivado, los mercados en los que se puede operar y los tipos de activos subyacentes sobre los que basan su valor, se podrá elaborar un buen plan de inversión.

















