Washington ha trazado una línea clara en cuanto a la moneda digital. La Ley Genius, firmada oficialmente el 18 de julio de 2025, representa el primer esfuerzo serio por parte de Estados Unidos para establecer límites en el ámbito de los pagos. Apoyada por ambos partidos, su objetivo es evidente: impulsar la innovación de manera segura, proteger a los consumidores y asegurar que el dólar estadounidense mantenga su posición dominante en la era digital.
En esencia, esta ley se centra en las «Stablecoins de pago», que son tokens digitales vinculados al dólar. Solo ciertos emisores, como entidades bancarias y organizaciones no bancarias que hayan sido aprobadas por el gobierno federal, podrán obtener una licencia para operar. ¿La regla innegociable? Cada dólar digital debe estar respaldado por un dólar real o un bono del Tesoro a corto plazo, con auditorías que se publiquen mensualmente.
Aquí hay tres maneras en que esta nueva ley tendrá repercusiones a nivel global –
Una nueva norma global emerge
Estados Unidos ha comenzado a marcar la pauta en materia de regulaciones criptográficas a nivel mundial. Con la Ley Genius, el país ha hecho público esencialmente un manual que otros países seguramente seguirán. Dado que muchas stablecoins a nivel mundial ya están vinculadas al dólar, este movimiento tiene un significativo impacto.
Cualquier empresa extranjera que quiera ofrecer su stablecoin en Estados Unidos deberá adherirse a estas nuevas y rigurosas reglas, impulsando así un estándar global.
Este enfoque americano no surge de manera aislada; se complementa con las regulaciones sobre criptoactivos de la UE (MICA). Aunque los dos marcos no son idénticos, comparten principios fundamentales: reservas sólidas, aprobación oficial para los emisores y mecanismos de protección para los usuarios.
Es notable su decisión conjunta de prohibir el pago de intereses en las Stablecoins. Esto demuestra un esfuerzo coordinado por evitar que estos dólares digitales funcionen y se comporten como depósitos bancarios o valores, con miras a crear un marco regulatorio más unificado a través del Atlántico.
Grandes capitales reciben luz verde y reconfiguran el mercado
Durante años, las grandes empresas han estado observando el mundo cripto, temerosas del desorden legal. La Ley Genius podría ser la señal verde que estaban esperando. Las estrictas normativas sobre reservas, auditorías obligatorias y medidas de protección al consumidor buscan erradicar la mala reputación de las stablecoins volátiles, haciéndolas más atractivas para tesorerías corporativas cautas y gestores de activos.
No obstante, esta nueva legitimidad tendrá un costo. Los gastos de cumplimiento podrían hacer que las pequeñas empresas se vean estranguladas, dejando el camino libre para unos pocos gigantes bien financiados. Las grandes entidades financieras, que ya cuentan con departamentos de cumplimiento, están perfectamente preparadas para ingresar al ámbito de las stablecoins, aumentando la competencia.
Incluso la cláusula de la ley para los emisores regulados por el estado no ofrece una salida fácil. Esto se debe a que exige que las normativas estatales sean casi idénticas a las federales, manteniendo así los estándares elevados para todos.
La lucha contra el dinero sucio se intensifica
La ley también introduce un elemento clave en la detección de lavados de dinero. Clasifica oficialmente a los proveedores de stablecoin como «instituciones financieras», obligándolos a seguir las mismas normas de prevención de lavado de dinero (AML) que los bancos tradicionales bajo la Ley de Secreto Bancario. Esto implica que deben acatar todas las sanciones y protocolos AML de EE. UU.
Esta decisión alinea a Estados Unidos con los estándares internacionales promovidos por la Fuerza de Tarea de Acción Financiera (FATF), la autoridad en materia de prevención de delitos financieros. FATF ha instado a los países a implementar su «regla de viaje», que asegura que las transferencias criptográficas sean tan trazables como las transferencias bancarias, exigiendo datos sobre los remitentes y destinatarios.
Al aplicar la Ley de Secreto Bancario a los emisores de stablecoin, Estados Unidos está formalmente integrando la regla de viaje en su sistema. Dado que muchos países han demorado en implementar las recomendaciones de FATF, esta acción decidida de Estados Unidos sin duda presionará al resto del mundo para que actúe.
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