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En un giro dramático de los acontecimientos, la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) admitió recientemente su incapacidad para clasificar los préstamos sindicados como valores. La noticia llegó en una carta dirigida a un tribunal que ha estado esperando ansiosamente la opinión de la SEC sobre este asunto crítico.

Una pregunta sin respuesta

El tribunal había pedido a la SEC en marzo que decidiera si ‘los pagarés de préstamo a plazo sindicado en cuestión en esta apelación son valores bajo Reves vs Ernst & Young, 494 US 56 (1990)’. Esta fue una pregunta sin precedentes ya que el tribunal no había considerado si este tipo de pagaré podría clasificarse como garantía antes.

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A pesar de que el tribunal concedió una prórroga para que la SEC presentara su escrito, la agencia reguladora no pudo dar su opinión. En la carta enviada por la Consejera General de la SEC, Megan Barbero, expresó su pesar por los inconvenientes causados ​​por la incapacidad de la SEC para aclarar su postura.

Las consecuencias: ¿una institución rota?

La admisión de indecisión de la SEC está alimentando las preocupaciones sobre la eficacia de la agencia para regular la floreciente industria de las criptomonedas. Algunos ven esto como un síntoma de un problema mayor. John Deaton, fundador de Cryptolawus, criticó la reticencia de la SEC y la calificó como una «institución rota» que se niega a brindar una guía clara al mercado y a los tribunales. Deaton argumenta que la estrategia de la SEC mantiene un «ambiente regulatorio opaco y vago», lo que le permite perseguir a cualquier entidad en el futuro. Esta situación, según él, reprime la innovación en el criptoespacio y contribuye a los atolladeros legales innecesarios que experimentan muchas criptoempresas emergentes.

El impacto en la criptoindustria

La incapacidad de la SEC para categorizar los préstamos sindicados podría tener implicaciones de gran alcance para la criptoindustria. A medida que las criptomonedas y los instrumentos financieros basados ​​en criptomonedas se vuelven más sofisticados, la ambigüedad de la SEC sobre lo que es y no es seguridad tiene el potencial de dañar a la industria. Podría llevar a las empresas a operar en un área gris legal, con la amenaza constante de enjuiciamiento acechando sobre sus cabezas. En palabras de Deaton, esta actitud de la SEC es una «vergüenza». No solo socava la credibilidad del regulador, sino que también deja a una industria vibrante y de rápido crecimiento atrapada en el limbo, insegura de los límites legales dentro de los cuales debe operar. La pregunta ahora es si la SEC atenderá estas llamadas y adaptará su enfoque para atender mejor las necesidades de un panorama financiero en rápida evolución. Sólo el tiempo dirá.